Los elefantes en la habitación
Gabriela Calderón de Burgos señala que hay dos elefantes en el presupuesto del Estado ecuatoriano que por sí solos superan el déficit global de 2024: los subsidios a las pensiones y el de los combustibles.

Por Gabriela Calderón de Burgos
Nuestra clase política suele postergar las discusiones de los problemas importantes, mientras nos venden ilusiones. Un breve resumen de la política ecuatoriana de los últimos años: el supuesto “Nuevo Ecuador” (2024), imaginariamente resurgiendo como ave fénix, después del Ecuador del pretendido “Encuentro” (2021-2023), que le siguió al Ecuador de “toda una vida” (2017-2021), aunque ese al menos sí nos salvó de tener la Revolución Ciudadana (2007-2017) durante toda una vida.
Dicen que el país está polarizado en torno al correísmo y el anti-correísmo, pero prima un consenso, al menos desde 2017, en torno a mantener el modelo profundamente estatista que instauró el correísmo. Esto ha derivado en un crecimiento sumamente mediocre: entre 2017 y 2023, el crecimiento promedio fue de apenas 2,3%. Realmente la decadencia venía desde antes, desde que se acabó la segunda bonanza petrolera del Ecuador en 2014 (el crecimiento promedio del PIB entre 2014 y 2023 es todavía más bajo: 1,99%) y en 2024, según las últimas estimaciones del Banco Mundial, el PIB se contrajo en 0,7%.[1]
Este estancamiento es porque no se abordan los grandes problemas. Por ejemplo, hay dos elefantes en el presupuesto del Estado que por sí solos superan el déficit global de 2024 de $5.179 millones.[2] Estos dos elefantes son el subsidio a las pensiones del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y el de los combustibles.
Este año el Estado deberá pagarle al IESS $5.100 millones por el aporte estatal de 40% a las pensiones ($2.700 millones), deudas y otros compromisos ($2.400 millones). El subsidio a las pensiones, a diferencia del de los combustibles, sabemos con certeza que crece todos los años, y de manera vertiginosa: pasamos de gastar 3,3% del PIB en 2014 hasta llegar a 6% en 2023 (7% si le agregamos el subsidio al ISSFA y el ISSPOL que están en una situación financiera igual de complicada).[3] Esto es así porque cada vez hay menos trabajadores activos que financien las pensiones de cada vez más jubilados: se requieren diez trabajadores activos afiliados por cada jubilado para volver solvente al sistema y actualmente solo hay cinco. Solo 38% de los adultos mayores reciben una pensión del IESS, porque la mayoría nunca trabajó en el sector formal o no lo hizo durante suficiente tiempo.
Adicionalmente, el Estado gastará alrededor de $1.550 millones en el subsidio a los combustibles, si nos guiamos por lo gastado en 2024, aunque este subsidio está sujeto a la volatilidad del precio mundial de los combustibles y hasta hace apenas dos años era mucho más costoso que el aporte estatal a las pensiones. Entre 2010 y 2023 el Estado destinó $53.860 millones a subsidiar los combustibles.
El gobierno de Lasso formó una comisión que emitió recomendaciones que van en la dirección correcta. El presidente del IESS prometió varias veces que el gobierno estaba comprometido con una reforma del sistema, pero para septiembre de 2024 desistió por tener la Asamblea en contra.
Los candidatos presidenciales no han hablado de estos elefantes en la habitación, elefantes que por sí solos pueden obstaculizar un crecimiento sostenido. Nuevamente, lo más probable es que las fuerzas políticas acuerden postergar las reformas, hasta que exploten estas dos bombas fiscales, luego de años de haber continuado lanzándole dinero al mismo saco roto.
Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 24 de enero de 2025.
Referencias:
[1] World Bank DataBank.Crecimiento del PIB anual y estimación del Banco Mundial.
[2] Observatorio de la Política Fiscal, estimación de boletín informativo de enero de 2025.
[3] Estadísticas del BCE, Operaciones del Sector Público No Financiero (SPNF) en % del PIB.